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Marcela Ríos, la impulsora de las mujeres

Ha dedicado su vida a una sola convicción: es justo y necesario que las mujeres ocupen cargos de poder político. Sus colegas la tratan de obsesiva, pero ella dice que no piensa abandonar esa misión hasta que haya verdadera igualdad de derechos entre los géneros. En un año electoral en que nuevamente se vuelve a hablar de la baja participación de las mujeres en los cargos de elección popular, esta socióloga y cientista política explica por qué a Chile le haría bien tener una ley de cuotas.

Por: Catalina May / Fotografía: Sebastián Utreras

En 2006 el gobierno de Michelle Bachelet formó la Comisión Boeninger -un grupo que debía generar una propuesta de reforma al sistema binominal-, y originalmente sus nueve integrantes eran hombres. Pero después de que parlamentarias y grupos femeninos reclamaran, se decidió sumar a dos mujeres: María de los Ángeles Fernández, de Chile 21, y la cientista política Marcela Ríos Tobar (45). Cuando Edgardo Boeninger –el presidente de la comisión– llamó a esta última para invitarla a participar, le dijo: “Nos han dicho que es impresentable no incluir mujeres, pero tenga presente que los temas que vamos a tratar aquí son muy complicados”. A Marcela le quedó claro. “Él era de otra generación y lo que me dijo fue sincero: estaba cumpliendo con lo políticamente correcto y pensaba que los temas de reformas electorales eran muy complicados para las mujeres”, dice ahora desde su puesto como encargada del área de gobernabilidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Chile, donde se ha convertido en voz autorizada a la hora de hablar de participación política e igualdad de géneros. Después de vivir 12 años en Canadá, tres en México y cinco en Estados Unidos –donde estudió Sociología y Estudios Latinoamericanos, un magíster en Ciencias Sociales y un PhD en Ciencias Políticas, respectivamente– en 2005 Marcela se vino definitivamente a Chile. Desde entonces ha publicado los libros Cuotas de género, democracia y representación y Mujer y política. Además, es la coordinadora de la sección de género y poder del Informe de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), columnista del sitio web El Post y consejera de ComunidadMujer.

“Cuesta que la representación política de las mujeres se entienda como algo relevante. Mis colegas y amigos me dicen que soy latera, que esto ya está superado. Pero no es así”, dice. Y los números la respaldan: solo cinco de los 38 senadores y 17 de los 120 diputados de nuestro país son mujeres, mientras que las alcaldesas y concejalas son solo 20%. Esta baja presencia de mujeres en cargos de elección popular ubica a Chile en el lugar 37 entre 42 países reportados por el PNUD.

En este, un año electoral, Marcela dice que hay una forma de mejorar la situación: las leyes de cuotas, la medida más usada para acelerar la inclusión de mujeres en estos cargos. Pero entre 1997 y 2007 en Chile se han presentado cuatro proyectos de ley para aumentar la participación de mujeres en cargos de elección popular de los cuales dos están archivados, uno está pendiente en su discusión general y el otro está sin movimiento desde 2009. Cualquiera de estos dos últimos podría ser reactivado.

Listas equilibradas

El nombre ley de cuotas hace que algunos piensen en cuoteos, cargos regalados a las mujeres. Pero eso, dice, es un error.

¿Qué es una ley de cuotas, entonces?

Las cuotas se aplican a las listas de candidatos, porque los partidos casi no nominan mujeres. En las elecciones parlamentarias entre 1989 y 2009, solo 10% de los candidatos fueron mujeres. Y aun así, 13,9% del Congreso son mujeres, lo que significa que les ha ido bien. Lo que la ley de cuotas propone es que sea requisito que las listas sean equilibradas entre hombres y mujeres. Y van a llegar al Congreso las mujeres que ganen la elección. Nadie llega por secretaría.

Hay quienes dicen que el problema es que en los partidos no hay suficientes mujeres con méritos para ser candidatas. Si en cada circunscripción cada partido llevara un candidato para las senatoriales, con paridad completa, ¿es posible que no tengan 19 mujeres que puedan competir? No es razonable pensar que en nuestro país no hay 19 mujeres con los méritos para ser senadoras, o 60 con los méritos para ser diputadas. Al menos hay mujeres igual de calificadas que el diputado Alinco o el senador Estay que notienen el mejor currículum. Ojalá subamos la vara, pero para todos.

¿Qué países usan leyes de cuotas y cómo funcionan?

En Europa hay cuotas legales en Francia, Alemania y Bélgica; en otros países cada partido se impone una cuota voluntaria y la cumple. En América Latina hay 11 países con cuotas legales; Argentina fue el primero en instaurarla en 1991. El esquema más común es que se diga que ningún sexo puede superar 70% de la composición de la lista.

¿Y cómo se obliga a los partidos a cumplir las cuotas?

En algunos países se aplican sanciones financieras, pero no son muy útiles, porque los partidos prefieren pagar antes que cambiar sus listas. Las sanciones más duras, en Argentina y Costa Rica, establecen que si un partido no cumple con el requisito no puede competir.

Mujeres invisibles

¿A las mujeres les interesará realmente participar más en política?

Nosotros sabemos que en la militancia de los partidos hay igual número de mujeres y hombres. Las mujeres están muy presentes en las direcciones regionales y locales de los partidos. No hay escasez de mujeres militantes. Lo que pasa es que les cuesta más decir que quieren ser candidatas.

Y eso, ¿por qué?

Porque el proceso de nominación de candidatos es muy hostil y poco transparente; hay que dar codazos y pelearse con los compañeros de partido. Es un club de Tobi. A las dirigencias de los partidos les cuesta ver a las mujeres a su alrededor. Aunque trabajen en las campañas, haciendo puerta a puerta, a nadie se le ocurre nominarlas. Los criterios de meritocracia no son los que rigen, sino el carisma y las redes al interior del partido. Ellas tampoco se ofrecen porque les cuesta más funcionar con codazos y posicionarse.

Una ley de cuotas rompería esas lógicas.

Y obligaría a los partidos a esforzarse por ver a las mujeres que hoy son invisibles y ayudarlas a que sean más competitivas. Porque la evidencia muestra que en nuestro país las mujeres son rentables en términos electorales: la gente vota por ellas, sobre todo las electoras mujeres.

Un liderazgo distinto

¿Qué efectos tendría en la práctica unamayor presencia de mujeres en el Congreso?

Hay evidencia internacional que muestra que mientras más mujeres hay en el Congreso se legisla más sobre temas que han sido históricamente asociados al rol femenino; en Costa Rica y Argentina, específicamente, 11% más. Esos países también ratificaron la convención de Naciones Unidas contra la discriminación de las mujeres después de alcanzar 40% de mujeres en el Congreso.

Esos son temas pendientes en Chile.

Si el Senado tiene que discutir cambios a la ley que regula las pensiones de alimentos, por ejemplo, ¿es lo mismo si hay 33 hombres –casi todos separados– y cinco mujeres, que si hay una mayor presencia femenina? Ahora está la discusión sobre el aborto terapéutico. ¿Cómo no va a ser importante que haya más mujeres involucradas en esa discusión?

A pesar de los argumentos que me has dado, pareciera que la gente se resiste a aceptar las leyes de cuotas en nuestro país.

Las encuestas han demostrado que aproximadamente 80% de los chilenos apoyan la ley de cuotas (ver recuadro). Eso muestra que la resistencia no es de los ciudadanos, sino de los partidos políticos. Y si no los obligamos, esto no va a ocurrir por su voluntad. Lo dicen Evelyn Matthei y Lily Pérez, que eran contrarias a las cuotas, pero después de estos años en política saben que no hay otra forma de generar este cambio.

MUJERES EN CARGOS DE PODER EN CHILE

• Ministras de Estado: 18%

• Gobernadoras: 33,9%.

• Intendentas: 26%.

• Embajadoras: 2,7% (solo dos de un total de 74).

• Integrantes de la Corte Suprema: 15,4%.

• Ministras de Corte de Apelaciones: 36,6%.

• Consejo de la Transparencia: 1 mujer, de 4 miembros. Tribunal Constitucional: 3,8% (solo dos mujeres, de 52 ministros del tribunal en toda su historia. Ninguna presidenta).

• Alta Dirección Pública: a diciembre de 2009 de las postulaciones recibidas, 78% correspondía a hombres y solo 22% a mujeres. En el caso de los nombramientos a la misma fecha, 69% fueron hombres y un 31% mujeres.

Empresas del Estado a marzo de 2011:

• Empresa Nacional de Minería: directorio compuesto por 10 personas, solo hombres.

• Empresa Nacional del Carbón: directorio de 7 miembros, solo hombres.

• Metro: directorio compuesto por 7 personas, solo una mujer. • Ferrocarriles del Estado: directorio de 7 personas, solo una mujer.

• Codelco: 9 directores, ninguna mujer.

• BancoEstado: consejo directivo de 8 personas, no hay mujeres.

La campaña “Más mujeres al poder”, auspiciada por Onu Mujeres, la Fundación Dialoga y varias ong dedicadas al tema de la mujer, fue lanzada el 12 de enero y busca aumentar el número de mujeres candidatas en las elecciones municipales, además de llamar la atención sobre la baja participación de mujeres en política. www.masmujeresalpoder.cl

Revista Paula

31/03/2012

                                                                                                

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