| Construir
una sociedad de “nosotros los chilenos”
es la tarea que dejó para después de su
muerte
el cientista político Norbert Lechner
Abatido por el cáncer, Norbert
Lechner, el conocido investigador, cientista político,
abogado y uno de los investigadores del equipo de Desarrollo
Humano del PNUD, dejó pendiente la consecución
de un gran desafío: que este país, que el
contribuyó a reconquistar para la democracia, se
convierta efectivamente - en sus palabras - en una “casa
nuestra”, en una sociedad de “nosotros los
chilenos”, de “nosotros los ciudadanos.”
Esta fue una preocupación central
en los últimos años de la vida de este alemán
por nacimiento y chileno por gracia que dejó de
existir el 17 de febrero de 2004. Su muerte remeció
a los ámbitos políticos y académicos
de Chile y América Latina.
A la ceremonia en la Facultad Latinoamericana
de Sociología (FLACSO), donde Lechner trabajó
de 1974 a 1994 y fue Director entre 1988 hasta 1994, y
a su funeral en el Parque del Recuerdo, asistieron además
de sus colegas, su familia chilena, sus numerosos amigos
varias personalidades de la política y del mundo
académico chileno, entre ellos los Ministros José
Miguel Insulza y José Weinstein y los ex Ministros
José Joaquín Brunner y Enrique Vega.
Replanteando
la política
Lechner dedicó su vida profesional
a replantear la política en el marco de los desafíos
actuales. Llegó a establecerse en forma permanente
en Chile en 1971, recién terminada su tesis de
doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad
de Friburgo, Alemania, sobre “La Democracia en Chile”.
Inició su carrera en nuestro país
en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN)
de la Universidad Católica que desapareció
después del golpe militar. Pero aunque muchos de
sus colegas y amigos partieron entonces al extranjero,
Lechner decidió permanecer aquí. Fue por
amor, dijo en su discurso al otorgársele la nacionalidad
chilena el año pasado: amor por Paulina (su esposa)
y amor por Chile.
En 2003 recibió el Premio Municipal
por su ensayo “Sombras del Mañana”
y estuvo nominado al Premio Nacional de Humanidades.
Lechner lega una vasta obra intelectual
sobre los problemas del Estado, el orden político
y la democracia en América Latina. Estudios como
“La crisis del Estado en América Latina”
(1978) o “La conflictiva y nunca acabada construcción
del orden deseado” (1985) entregan puntos de vista
trascendentes para el análisis político
y social en sociedades en cambio y en particular en sociedades
fragmentadas y desiguales. Su pensamiento fue muy importante
para los que diseñaban caminos democráticos
para sus países.
Entre sus intereses recientes - que plasmó
en muchos artículos, ponencias y en sus numerosas
actividades de docencia y extensión - estuvieron
los cambios en el Gobierno, la economía de mercado
y la sociedad impulsados por la sociedad global, y la
dinámica entre política, memoria y cultura.
Frente a quienes se aferraban a la noción
de que la dictadura era un fenómeno transitorio
en la historia de Chile, Lechner defendía la idea
de que las transformaciones que ella había traído
consigo eran no sólo importantes desde el punto
de vista económico, sino también político
e incluso cultural.
Como dijo el Ministro Insulza en su discurso,
un exhaustivo recuento del pensamiento de Lechner (www.pnud.cl/noticias),
“Lechner defendía la idea de que las transformaciones
que ella (la dictadura) había traído consigo
eran no sólo importantes desde el punto de vista
económico sino también político e
incluso cultural….”
Lechner se atrevió a afirmar que
la imposición a sangre y fuego de una nueva “sociedad
de mercado”, en medio de un clima forzado de despolitización,
habían provocado de modo permanente un nuevo déficit,
pero esta vez de la política. Si la política
no ya no era lo que fue, en palabras de Lechner - que
definía a la política como “la conflictiva
y nunca acabada construcción del orden deseado”
- había que descubrir nuevas dimensiones para vivir
en sociedad ya que la sociedad moderna “lejos de
dar más seguridad, aumenta la inseguridad y el
miedo, el miedo al otro, el miedo a la exclusión,
el miedo al sin sentido.”
En 2002 publicó el último
de sus cinco libros: “Las sombras del mañana.
La dimensión subjetiva de la política.”
Las dos ediciones de otro de su libros con el sugerente
título de “Los patios interiores de la democracia:
subjetividad y política” tuvieron amplia
repercusión en el continente.
En los últimos años, Lechner
fue co-autor de dos influyentes estudios, los Informes
de Desarrollo Humano en Chile, publicados en el 2000 y
el 2002 por el PNUD. El último de ellos con el
título de “Nosotros los Chilenos –
un desafío cultural” es lectura obligada
para cualquier periodista o investigador que se pregunte
¿Quiénes somos nosotros, los chilenos? Y
¿Qué país queremos?
Defensor acérrimo de la libertad
cultural, Lechner también fue un hombre que se
jugó por sus ideas, por ejemplo cuando firmó
junto a muchos otros intelectuales latinoamericanos un
manifiesto contra el clima de hostilidad y persecución
contra intelectuales y profesores de universidades de
los Estados Unidos que no habían reaccionado más
fuertemente por los acontecimientos del 11 de septiembre
de 2001.
El ser
humano
Por sobre sus cualidades intelectuales,
Norbert Lechner fue un estupendo ser humano tal como lo
expresaron a su manera los que intervinieron en su funeral.
Eugenio Ortega, Coordinador Responsable
del Informe de Desarrollo Humano en Chile, le habló
a su “muy querido Norbert”: “Te sabías
el más querido de nuestra oficina porque todos
reconocían tu delicadeza y humanidad. Gracias porque
fuiste un maestro sin haber sido, como tú nos decías,
la docencia tu vocación”.
“Humilde. Acogedor con todos. Sabio
en tus consejos y propuestas. Nunca vimos en ti arrogancia
ni vanidad….Tu mensaje está en lo que tú
fuiste: un humanista que vivió con pasión
la vida. Con pasión por la libertad y la justicia.”
O como dijo Pedro Güell, otro de
sus colegas del PNUD, “Norbert fue un regalo para
nosotros; llegó al PNUD con un sinnúmero
de relaciones y un gran prestigio personal “pero
se fundió entre nosotros como uno más…y
nos regaló el mundo que traía.”
El ex Ministro Juan Enrique Vega, amigo
cercano de Lechner por los últimos 24 años,
lo describió como “un ser delicado, elegante,
que siempre vivió por el principio de la esperanza,
una esperanza que no se plasmaba en creer en algo fuera
del mundo sino una esperanza que se basaba en una escéptica
mirada de que los hombres y mujeres podemos lograr algo
distinto y afirmarnos en la certeza de nunca perder esa
esperanza”.
Sus funerales en el Parque del Recuerdo,
planeados por él, fueron memorables. Eligió
la canción ‘Resistiré’ de la
película de Almodóvar ‘Átame’
como su música de despedida. Y para cerrar pidió
que le dedicaran a su esposa, Paulina Gutiérrez
- con la que se casó por segunda vez dos semanas
antes de su muerte y de la que adoptó sus tres
hijos de un anterior matrimonio de ella – el romántico
y tradicional bolero “El día en que me quieras.”
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