Un novedoso experimento que aprovecha
el gusto de las aves rapaces como la lechuza y el búho
por los ratones de cola larga que transmiten el virus
Hanta está captando adeptos entre los campesinos
de la IX, X , VIII y V región. Los resultados
obtenidos en los dos años desde que se inició
el programa fueron revelados en un seminario realizado
el 27 de mayo de 2004 en el auditórium de la
FAO.
Aprovechando las leyes del mundo animal,
investigadores del Centro de Estudios Agrarios y Ambientales
(CEA) ubicado en Valdivia, están ayudando exitosamente
a la propagación de las aves rapaces y así
contribuyendo a que se reduzcan las poblaciones del
ratón de cola larga.
En el Parque Nacional Peñuelas
en la V Región el número de estos peligrosos
ratones ha disminuido a la mitad, entre otras cosas
por el aumento de las aves rapaces.
Financiados por del Programa de Pequeños
Subsidios que maneja fondos del Programa para el Medio
Ambiente Mundial (GEF en su sigla inglesa) y es administrado
por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), los investigadores e investigadoras del CEA
partieron haciendo un muestreo de ratones para ver adonde
era prioritario proteger y diseminar a aves rapaces.
Con los datos en la mano decidieron
trabajar en tres localidades de Valdivia – Isla
del Rey, Punucapa y Curiñanco, Conguillío
en la IX región, Lebú en la VIII y la
Reserva Nacional Peñuelas en la V.
El objetivo del proyecto fue proteger
y ayudar a la propagación de las distintas especies
de aves rapaces que existen en Chile. Muchas de ellas
están desapareciendo junto a su habitat. Para
ayudarlas a reproducirse, se están colocando
anideras. Para protegerlas, se le está enseñando
a la gente - que muchas veces piensa que las lechuzas
y los búhos son pájaros de mal agüero
- que en realidad son sus aliados.
En los muchos lugares en que han desaparecido
las aves rapaces, la estrategia es reintroducirlas.
En la Isla del Rey los investigadores no detectaron
la presencia de estas aves cuando las llamaban con grabaciones
de su característico canto. Entonces trajeron
polluelos desde Peñuelas, donde la experiencia
ha sido la más exitosa hasta ahora ya que las
aves han ocupado 70% de las anideras instaladas. Los
polluelos ya se han transformado en adultos y están
a su vez empezando una familia.
Promoviendo
las bondades de las aves rapaces
Ayudar a la propagación de las
aves rapaces no tendría mucho sentido si los
campesinos las mataran. De ahí que la educación
y la comunicación es crítica para el éxito
de la iniciativa.
Después de recorrer postas de
salud, colegios, dar charlas en las comunidades enfocadas
a que la gente conociera y valorara las aves de rapiña
y aprendiera a distinguir al ratón de cola larga,
los y las investigadoras desarrollaron una ingeniosa
‘Caja de Herramientas’ que ha permitido
que muchas personas se conviertan en divulgadores de
la buena nueva de que las aves rapaces controlan al
ratón transmisor del Hantavirus.
La caja contiene coloridos afiches
y láminas de aves rapaces, un casette con los
sonidos que emiten las aves para que la gente aprenda
a reconocerlas, dos diaporamas y un video. Lo que causa
más interés son dos caja vidriadas, una
con ratones disecados, incluido uno de cola larga y
otra con ‘egagrópilas’, como se les
llama al bolo de pelos y huesitos de ratones que regurgitan
las aves después de comerlos.
Los habitantes de los lugares adonde
se han realizado los experimentos los han recibido con
los brazos abiertos. Cuenta Patricia Möller, directora
del CEA y una de las investigadoras del proyecto:
“Fue algo insólito para
nosotros que cuando introdujimos aves rapaces en la
Isla del Rey y le enseñamos a la gente a identificarlas,
para que, por ejemplo, no se asustaran si oían
ruidos en la noche, se creó una expectativa muy
grande. La gente nos pedía anideras para poner
cerca de sus casas. Rápidamente se dieron cuenta
que era algo que los beneficiaba y que era un programa
bonito usar a la naturaleza para controlar al ratón
portador del Hanta en vez de usar veneno.”
Además de las numerosas charlas
que se han dado, los afiches y materiales están
desplegados en postas de salud y colegios, con lo que
mucha gente ya sabe del proyecto, muchos de los cuales
están ayudando a esparcir la información.
Otro resultado del proyecto es el libro
‘Aves Rapaces de Chile’, el primero en su
género, que ayudará a entender mejor a
las aves, su entorno y la relación con los seres
humanos y a dar la mayor cantidad de antecedentes sobre
cómo controlan plagas.
El financiamiento de $33 millones que
el CEA recibió del GEF a través del Programa
de Pequeños Subsidios para este proyecto fue,
como explica la coordinadora del PPS en Chile, Alejandra
Alarcón, un capital semilla. Ahora que hay experiencias
positivas con el anidamiento de aves y su contribución
a disminuir el número de ratones de cola larga,
y se tiene experiencia y herramientas innovadoras para
educar a la población, la idea es entusiasmar
a otros organismos a que patrocinen actividades en otros
lugares.
Hasta ahora el CEA se ha puesto en
contacto con empresas, sobre todo empresas forestales,
que se han mostrado interesadas, ya que varias de las
víctimas del Hanta han sido trabajadores forestales.